La
prensa, ha sido a lo largo de su historia el medio que ha evidenciado la vida de
la sociedad a través de los años, sin embargo, en México, además de ser un oficio mal pagado, es sin
duda alguna uno del más inseguros sobretodo en Sinaloa, donde las luchas entre
los carteles del narco están siempre latentes.
Desde
que Felipe Calderón comenzó la presunta “guerra contra el narcotráfico” la violencia
aumento significantemente en todo el país. En Sinaloa y particularmente en los
municipios de Mazatlán y Culiacán era común en la cotidianidad de las personas
el quedar en medio de fuego abierto entre el mismo crimen organizado, y el
presenciar asesinatos, dejó de ensordecer a la sociedad después de un tiempo.
Los periódicos comenzaron a llenarse de las llamadas notas rojas, las cuales, se
caracterizan por presentar encabezados impactantes, con tintes de exageración y
melodrama, y un diseño simple con colores llamativos y lo más importante, es que evidencian publicamente hechos relacionados con algun tipo de violencia.
En
Sinaloa, la violencia continua siendo uno de los principales problemas sociales
debido al narcotráfico, pero quizá te preguntarás: ¿Esto como repercute al
ejercicio periodístico? Después de que los reporteros que radicaban en algún periódico en Mazatlán
estuvieran constantemente cubriendo estos altercados y luego publicándolos como
premisa al día siguiente, las amenazas contra estos comenzaron a llegar
gradualmente.
“Era
definitivamente un ambiente muy tenso, a pesar de que yo no estaba encargada de
esa sección, se podía sentir el miedo cada que íbamos al trabajo, incluso yo,
que salía regularmente a fumar, ya no me sentía con la seguridad para hacerlo.
No sabíamos si nuestro compañero iba a regresar después de ir a cubrir una nota
roja.” Nos comentó una ex – editora en jefe de softnews del periódico
El Debate.
"Teníamos mucho trabajo, nos llamaban para cubrir casi todos los asesinatos y al día eran mas de tres, cuatro, lo cual ya se nos dejo de hacer raro. También recibíamos muchas amenazas telefónicas para que ya no las publicáramos y colgaban mantas en el edificio ya a horas de la madrugada y pues eso nos limitaba a nosotros como periodistas, llego el punto en el que solo publicábamos el reporte oficial de los hechos, dejamos de usar el uniforme y cualquier cosa que indicara que eramos periodistas por motivos de seguridad." Agregó un ex-reportero de policíaca de El Debate, que por motivos de seguridad, tambien quedará anonimo.
Ante
esta situación, que tuvo su auge en 2011, el periódico El Debate tuvo que
tomar medidas drásticas tras las constantes intimidaciones del crimen
organizado. Las notas dejaron de ir firmadas por los reporteros y fotógrafos para
proteger la identidad de quienes cubrían estos hechos delictivos y el uso del
uniforme de trabajo no estaba permitido y por si fuera poco, este tipo de notas
comenzaron a acumularse y se evitaba deliberadamente la publicación de muchas
de ellas. Sin embargo, ¿La censura a las notas rojas es realmente necesario o
es un atentado contra la libertad de expresión y el ejercicio periodístico?
En
este caso, la respuesta puede estar implícita en la pregunta. Si, es necesario
proteger la integridad personal del periodista en turno, sin embargo, el
silenciarse es indudablemente una agresión interna contra el ejercicio periodístico
principalmente por dos factores: Primero, el periodista tiene el deber de
informar con veracidad y objetividad los hechos que están sucediendo en la
sociedad actual y segundo, la libertad de expresión, como hemos mencionado
antes es fundamental para una sociedad justa y demócrata. Es cierto que ese silencio está
inspirado por intimidaciones publicas contra los periodistas y la institución,
es difícil distinguir cuando son amenazas vacías sobretodo cuando se lidia con
los carteles de Sinaloa, desgraciadamente, cuando no son ellos quienes de
alguna manera compran el silencio, lo hace el gobierno en turno por medio de
otras agresiones que se mueven por intereses propios.
En México,
ese es el marco del ejercicio periodístico, el ataque contra ellos es
desmedido, 110 reporteros, editores y fotógrafos han sido asesinados en los
últimos dos sexenios y 14 están desaparecidos. Además, 39 medios de
comunicación fueron atacados con armas de fuego o explosivos, a partir de 2006,
y los reporteros siguen recibiendo agresiones de todo tipo, según la pagina web
“El Economista”. Desgraciadamente, esa es la realidad, y lo seguirá siendo por
mucho tiempo principalmente debido a los huéspedes llamados carteles del narco
que alberga el país.
Finalmente,
aunque todo parece perdido, no lo está. La explosión de las redes sociales y el
internet como un medio de comunicación es algo que no pueden silenciar (Aunque
EPN seguro lo está intentando) ya que la información corre tan rápido y de
manera tan masiva, que es imposible detener este fenómeno que constantemente está
evidenciando todo tipo de actos delictivos y atentados tanto del gobierno
como el de el crimen organizado. La violencia seguirá siendo un común denominador
en la sociedad, pareciera ser que el único modo de remediar esto sería
expulsando a estas entidades delictivas, limpiar el país de la corrupción, pero
es irónico, ¿Luego de que escribirían los periodistas?




1 comentario:
El Internet sin duda se ha vuelto el medio perfecto para los periodistas actualmente, porque además de ser un espacio libre, permite al periodista protegerse en el anonimato, hasta cierto punto, y escribir sin ningún tipo de censura. Los tiempos violentos no parecen tener fin, pero tampoco la necesidad de informar y tener una sociedad informada, por eso el ejercicio periodístico continúa y continuará aunque haya quienes los quieran callar.
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